Por Jorge L. García Vázquez/ Berlín
El servicio de espionaje cubano nunca ha dejado de ser una amenaza para Estados Unidos, como quedó demostrado tras la deserciones del mayor Florentino Aspillaga (1987) y de Enrique García(1989).Su comunidad de Inteligencia subestimó la capacidad operativa de la DI y la preparación de sus agentes y analistas. El daño causado, desde el desmantelamiento de la Red Avispa hasta la detención de Víctor Rocha, es irreparable. Sorry, ahora están recogiendo las cáscaras de las nueces.
Fragmentos de una entrevista a Scott W. Carmichael. ( Polos Opuestos, 2008/ María Elvira Salazar )

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